viernes, 20 de noviembre de 2009
Espejos o espejismos
En relación a la concentración mediática el Licenciado Juan Martín Alfieri opina lo siguiente: "Como constructores de la realidad terminan siendo los que marcan una agenda y esto termina siendo en definitiva lo que la gente en la calle termina discutiendo. Y las instituciones que son los motores de las conversaciones si se quiere, tienen una responsabilidad que es esencial, por esa causa los medios son el contralor del estado, son el cuarto poder."1
Frente a este contexto donde los multimedios hegemonizan la comunicación en todos los sectores, el público solo recibe la información de forma pasiva, creyendo en la mayoría de los casos que lo que se emite por radio, televisión, diarios, entre otros, es la verdadera realidad. Sin embargo, esta realidad generalmente no es puesta en tela de juicio por la ciudadanía. Los públicos reciben la información y la divulgan como si esta fuera la única verdad. En este sentido opina Juan Martín Alfieri que "Los medios construyen realidad, los medios construyen la noticia, pero también tienen la gran responsabilidad social de hacer sonar todas las campanas, en muchos casos suena una y se ocultan las otras o se construye una campana y la otra en contraposición, donde el ciudadano se debe situar en un lugar o en otro."2
Continuando con el análisis es importante señalar que los medios, al "construir" realidades, también las ocultan. Generalmente, la operación mediática apunta a construir una realidad que no es la verdadera, o que no coincide con la que verdaderamente es. En este punto es necesario detenerse un momento. Los grupos mediáticos están compuestos, por grandes empresarios con intereses que claramente no coinciden con los de las mayorías. Estos personajes, son un legado que heredamos de tiempos pasados, pero que siguen manejando el país a su antojo. Son grupos con tendencias derechistas, y por tanto solo les interesa el poder, solo persiguen ese objetivo. La realidad que crean es un elemento más para lograr sus objetivos. Es en este tema donde el artículo encuentra relación con la película "Mentiras que matan" de Barry Levinson, que plantea la situación de la creación de una realidad, que no es la verdadera, para que el presidente de los Estados Unidos, sea reelecto en su mandato. Es decir, es una campaña mediática para favorecerlo en las encuestas que más tarde se transformarán en voto popular a su favor.
Pero todo lo mencionado anteriormente no es ajeno al papel que juega el estado y sus gobernantes, que día a día diseñan y construyen su agenda de eventos y sucesos noticiosos, jugando un rol muy importante el aspecto ideológico de los medios estatales, que como los grandes multimedios construyen realidades y opiniones con un determinado fin. En la mayoría de los casos, estos objetivos están vehiculizados por la conservación del poder en unas u otras manos, que en muchas oportunidades coinciden ideológicamente. Refiriéndose a esta temática el Licenciado Alfieri manifiesta sus inquietudes y plantea algunos interrogantes importantes de resaltar: "Cuál fue el momento que rompió la relación entre Nestor Kirchner y Clarín, donde el gobierno pasó de extender las licencias a los monopolios a pasar a esta situación, ¿en el medio qué hubo? ¿Dónde está el negocio?
También esta es una forma de construir realidades, porque lo que sucedió con la ley de radiodifusión te pone en una posición de blanco o negro, Clarín o gobierno. En este sentido El 90 % de las noticias tienden a polarizarse entre dos bandos, entre el bien y el mal."3
">Reflexiòn de Alejandro Dolina sobre los medios de Comunicaciòn
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*Fundamentalmente siempre hay que tener en cuenta quiénes están detrás, sobre todo en los grandes medios, qué empresas hay detrás de estos. De esa forma reproducen un determinado mensaje que los demás medios terminan "chupando", reproduciéndose verticalmente a lo largo de toda la estructura de medios.
Como constructores de la realidad terminan siendo los que marcan una agenda y esto termina siendo en definitiva lo que la gente en la calle termina discutiendo. Y las instituciones que son los motores de las conversaciones si se quiere, tienen una responsabilidad que es esencial, por esa causa los medios son el contralor del estado, son el cuarto poder.1
Desde la dictadura se instaló en la argentina un modelo económico, el liberalismo y los grandes propietarios de los multimedios fortalecieron esa empresa, como es el caso de Clarín Y Página 12 y aparte el dinamismo propio del capitalismo lleva a que las grandes empresas crezcan cada vez más y los pequeños medios vayan en retroceso. El fortalecimiento de estos grandes medios en el aspecto económico hace muy difícil que se pueda competir con ellos.
Los medios construyen realidad, los medios construyen la noticia, pero también tienen la gran responsabilidad social de hacer sonar todas las campanas, en muchos casos suena una y se ocultan las otras o se construye una campana y la otra en contraposición, donde el ciudadano se debe situar en un lugar o en otro.2
Cual fue el momento que rompió la relación entre Kirchner y Clarín? donde el gobierno paso a extender las licencias a los monopolios a pasar a esta situación, en el medio que Hubo? y donde esta el negocio?
También esta es una forma de construir realidades, porque lo que sucedió con la ley de radiodifusión te pone en una posición de blanco o negro, clarín o gobierno. En este sentido El 90 % de las noticias tienden a polarizarse entre dos bandos, entre el bien y el mal.3
Pero además de esto, los medios nos enfrentan a una vorágine de Video clips donde no existe el tiempo necesario para ponernos a reflexionar.
*Entrevista realizada al Licenciado en Comunicación Social Juan Martín Alfieri, actual colaborador de la cátedra "Planificación y Gestión de Medios" de la Licenciatura en Comunicación Social de la Universidad Nacional de Entre Ríos.
viernes, 23 de octubre de 2009
Ideologías, democracias y poder

La realidad de los países que integran Latinoamérica, es una realidad dependiente del poder económico y los grandes grupos empresarios multinacionales. Como causa de esto, los gobiernos en la mayoría de los casos no pueden tomar medidas para modificar esta situación porque se encuentran sometidos por el sistema capitalista y los grupos financieros tales como empresas multinacionales y el Fondo Monetario Internacional que actúan como instrumento de presión ante medidas que perjudiquen los intereses de esos grupos económicos. En este sentido es que se origina el intento de derrocamiento del presidente venezolano Hugo Chávez el 11 de abril de 2002. Este suceso se originó cuando dicho gobernante quiso sancionar un paquete de leyes, entre las que se encuentran la Ley de Tierras y la Ley de Hidrocarburos, que afectaban los intereses de las clases oligárquicas venezolanas, que poseen el control de los negocios petrolíferos del vecino país. Frente a este hecho, los sectores empresariales lograron la adhesión de las fuerzas militares que vieron la situación propicia para tomar el poder.
Con respecto al golpe de estado que se produjo el pasado 28 de junio en Honduras, la situación no es muy diferente a la que se originó en Venezuela en el 2002. El presidente constitucional de Honduras Manuel Zelaya, antes de ser derrocado en manos de Micheletti, tenía la intención de realizar un referéndum para cambiar la constitución por medio de una Asamblea Constituyente. En este sentido la oposición, que también se encuentra liderada por los sectores oligárquicos y empresariales, al igual que en Venezuela, vieron amenazados sus intereses, manifestando que Zelaya a través de este referéndum perseguía el objetivo de ser reelecto. Y como en la mayoría de los casos, los sectores que concentran el poder en los países de América Latina encuentran la complicidad de los grupos derechistas, el resultado es generalmente el mismo, sea Honduras o sea Venezuela, la conspiración para derrocar a los mandatarios siempre se hace presente a la hora de defender sus intereses.
Frente a esto, uno podría preguntarse ¿Cómo es posible lograr cambiar la estructura de un país para favorecer la distribución de la riqueza sin que peligre la democracia como forma de gobierno? La respuesta es muy difícil de encontrar y mas aun de llevar a la práctica debido al sometimiento financiero que sufren nuestros países. Si observamos los sucesos ocurridos en Venezuela en 2002 y en Honduras en este año, la vista tiende a nublarse y los interrogantes surgen a cada instante. Lo que sí se vislumbra a simple vista es que los sectores concentradores de la riqueza, tratarán de hacer lo posible para que sus oscuros planes sigan teniendo vigencia
Cabe destacar que, estos sectores, son propietarios de los medios de comunicación en estos dos países, como así también, en la mayoría del territorio sudamericano. Fruto de esto se genera una monopolización de los medios y un control en la información. El resultado que produce esta concentración mediática en manos de unos pocos, es el poder de manipulación de la opinión pública. Frente a este suceso de centralización de la empresa comunicacional, en el caso venezolano, el intento de derrocamiento del presidente Chávez estuvo apoyado por un golpe mediático guiado por los sectores oligárquicos poseedores de los medios de comunicación. Es muy importante señalar que este mecanismo es utilizado en gran parte del territorio latinoamericano. Esta campaña mediática persigue el objetivo de introyectar el terror y el miedo en la conciencia de los ciudadanos. Estos sectores tienen muy en claro que el miedo es un arma poderosa de movilización política hasta tal punto de poner en peligro la institucionalidad de los países, lo que demuestra la fragilidad de nuestras democracias como ha sucedido en Venezuela y sigue sucediendo hasta hoy en Honduras. Pero a esta derecha salvaje no le importa qué pueda salir de esto. Su odio es grande y sólo es comparable a sus ansias de poder. Mientras más personas se agrupen para manifestarse en contra de Chávez o de Zelaya y mientras más adeptos a su causa logren cooptar, las posibilidades de lograr una maniobra política desestabilizadora crecerán y la derecha mediática estará más cerca de hacer realidad su sueño, que es sin más, recuperar el poder.
Video relacionado con el ensayo: http://www.youtube.com/watch?v=OCzkJf2vVnU
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Entrevista Realizada a Luis Marìa Ferrael que desempeña su rol como periodista en el diario Análisis de la cuidad de Paraná en la seccion Internacionales:
Primera Parte
Segunda Parte
Tercera Parte
Cuarta Parte
sábado, 10 de octubre de 2009
El legado del siglo XX latinoamericano
Por estos momentos de la historia de nuestra América nos encontramos insertos en un sistema con terribles problemas como la pobreza, el analfabetismo, la marginalidad que nos generan una gran incertidumbre sobre nuestro porvenir. Pero frente a esto creíamos tener una certeza, que la violencia armada y los regímenes totalitarios de gobierno no volverían a hacerse presentes por estos lugares para tratar de "solucionar" los problemas que aquejan a nuestras naciones. Creíamos haber terminado y aniquilado a las "doctrinas de seguridad nacional". Pero esa certeza se desmoronó, cuando el 28 de junio de este año, en un territorio definido, Honduras, la derecha militar se hizo presente para derrocar a un gobierno democrático e implantar un gobierno de facto con Micheletti como cara visible. Frente a este acontecimiento que recorre todo el territorio americano, los gobiernos de los diferentes países se han solidarizado con aquel pueblo golpeado por este terrible suceso, el primer golpe de estado del XXI. Cuando creíamos haber superado esa terrorífica, cruel y sanguinaria etapa de la historia, la oligarquía conservadora vuelve a hacerse presente para recuperar el poder que el pueblo le ha quitado con sudor y mucha sangre derrama, pero con la libertad de pensamiento, acción y expresión como estandartes de lucha para recuperar lo que le pertenece, la dignidad y los derechos humanos.
Este suceso terrible que aqueja a la hermana nación hondureña nos afecta a todos, pero los gobiernos de los distintos países latinoamericanos, se han hermanado para solidarizarse con este pueblo, que es victima de la impunidad, de un pequeño grupo de individuos con una clara base conservadora y oligárquica. De esto surge un gran inconveniente que no es observable a simple vista y que les quita el sueño a los líderes políticos de los países vecinos. El problema es el siguiente, y me arriesgo a plantearlo, con la posibilidad de emitir un juicio que no es correcto. Si bien, Lula principalmente, y en menor medida los presidentes de toda la región se han solidarizado con Honduras y con su presidente legítimo, Zelaya, el problema que recorre sus conciencias es el miedo a no involucrarse demasiado por el temor a que este suceso, el del golpe de estado, haga despertar a esa derecha conservadora aparentemente dormida y el fenómeno se expanda hacia los demás territorios de América Latina. Ese gran fantasma, que había dejado de recorrer la vida de los pueblos americanos vuelve a ser protagonista de la historia. Cuando creíamos que ya lo habíamos aniquilado para siempre el miedo vuelve a invadir nuestras conciencias y las democracias de América vuelven a tambalear, encontrándose frágiles y propensas, no preparadas para enfrentar a su eterno enemigo, el totalitarismo y sus secuaces, los gobiernos de facto, las dictaduras, los ejércitos militares al frente del gobierno. Y con sus armas y estrategias para conservar el poder, la tortura, la muerte, el genocidio, la violencia y demás instrumentos que hacen que los derechos humanos y la libertad no tengan importancia.
El pueblo hondureño, ha sufrido durante toda su historia, la pena de ser un pueblo sometido por ese imperialismo que siempre le adjudicó el papel de esclavos. Primero fue Europa, luego Estados Unidos, pero ese pueblo se ha cansado de ser un títere al servicio del capitalismo, se ha cansado del maltrato, de la explotación, de vivir sometido a mandatos externos. Por esa causa, en este momento histórico y trascendental para sus vidas, ha salido a las calles a reclamar por sus derechos, a luchar por lo que les pertenece, a pelear por su país, por ese país que ya no quiere ser más una "tierra bananera", no quiere ser más ese país hecho por los capitales internacionales, la oligarquía conservadora y las empresas multinacionales. Ese pueblo quiere ser él mismo el hacedor de su destino, por eso ha salido a las calles y ha enfrentado al gobierno de facto, y se ha manifestado en contra de la ilegitimidad y la violencia. En este sentido, nosotros, los demás habitantes de América Latina, debemos asumir el compromiso, debemos hermanarnos para convertirnos, como el pueblo hondureño, en hacedores y fabricantes de nuestro propio destino.
Ese momento, es ahora, es el momento para dejar nuestro estado de reposo y actuar en consecuencia, para modificar esta realidad que amenaza a las democracias latinoamericanas, y transformarnos en protagonistas de nuestra historia. Reflexionar sobre qué es lo que queremos para nuestro futuro, es como suele decirse, el compromiso de esta hora.